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Qué Significa COVID-19 para Los Servicios Eléctricos

Nuestro Mundo Opera Con El Poder De La Energía

Esta realidad nunca ha sido tan evidente, o tan claramente presentada, como en los últimos tres meses, ya que la pandemia de COVID-19 se extiende por todo el mundo y obliga a miles de millones de personas a quedarse en casa.

Desde la Via del Corso en Roma hasta la calle Bourbon en Nueva Orleans, los espacios públicos que alguna vez estuvieron llenos de actividad ahora están vacíos, mientras intentamos frenar la propagación del virus.

Pasamos horas viendo nuestros programas de televisión favoritos. Navegamos por Internet para actualizarnos o tener un momento de distracción. Trabajamos desde casa y nos conectamos con amigos y seres queridos.

Todas estas actividades dependen de un flujo constante de energía y de los equipos de servicio de campo responsables de mantener nuestra sociedad en movimiento.

Mantener las luces encendidas durante una pandemia

A diferencia de la mayoría de las industrias, las compañías de servicios de electricidad no tienen la opción de cerrar y esperar lo peor de la pandemia.

Las empresas de servicios de electricidad son una de las 16 industrias etiquetadas como “infraestructura crítica” por el Departamento de Seguridad Nacional de los Estados Unidos. A medida que las personas se abastecen y se refugian, las compañías de servicios trabajan las 24 horas para implementar planes de contingencia y mantener el servicio.

Desafortunadamente, la industria no es inmune a los efectos del virus, o al potencial escenario de interrupción y escasez de la fuerza laboral.

Según un informe reciente del Instituto Edison Electric, hasta el 40 por ciento de los empleados de servicios de electricidad podrían estar enfermos, en cuarentena o en su hogar cuidando a familiares enfermos a medida que se propaga la pandemia.

Más que nunca, las compañías de servicios públicos necesitan planes claros y prácticos sobre cómo actuar con una fuerza laboral que cambia rápidamente, hoy y en el futuro.

Aquí hay tres formas en que los líderes de servicio de campo pueden prepararse, desde la automatización de tareas rutinarias hasta el aprovechamiento de una fuerza de trabajo bajo demanda.

1. La eficiencia operativa es más importante que nunca

Cuando hablamos con las compañías de energía, la eficiencia operativa es siempre una prioridad. COVID-19 podría estar haciendo que la apuesta se sienta más alta que nunca, pero los KPI como el tiempo de actividad de los activos y la tasa de reparación en primera visita (FTFR) han sido siempre de vital importancia.

Los líderes de servicio de campo ya estaban buscando formas de agilizar sus operaciones, desde la automatización de tareas rutinarias hasta el aumento de las tasas de uso de técnicos con una programación Justo a Tiempo.

Ahora, también están buscando medidas más extremas, como escalonar los turnos de técnicos y coordinadores para prevenir la infección.

Para que cualquiera de estos esfuerzos funcione, las organizaciones necesitan una mayor visibilidad en el campo y una forma de automatizar algunas de las tareas más rutinarias.
En lugar de reasignar manualmente a los técnicos si una tarea se retrasa o se produce una interrupción inesperada, la automatización inteligente puede ayudar a los coordinadores a asignar automáticamente técnicos en función de las habilidades requeridas, la proximidad y más.

Con la posibilidad de que la disponibilidad de los técnicos cambie cada hora, la capacidad de crear una imagen en tiempo real de sus operaciones y actuar rápidamente, es más importante que nunca.

2. Los trabajadores a demanda serán una pieza clave del rompecabezas

Desde el brote del virus en Nueva York, la mayoría de los 1.900 empleados de la Autoridad de Energía de Nueva York han estado trabajando desde su casa.

Sin embargo, esta opción no está disponible para los operadores de salas de control de la organización. Estos trabajadores deben estar en el sitio para garantizar que la electricidad continúe fluyendo a las empresas y residentes en todo el estado.

Para la NYPA, esto presenta un desafío. Los operadores de la sala de control poseen un conjunto de habilidades especializadas que no se pueden reemplazar fácilmente. Si alguno de ellos se enferma, sería difícil mantener las operaciones.

Una solución es hacer que éstos trabajadores vivan en el mismo lugar de trabajo para reducir la posibilidad de infección, una medida extrema que se implementó previamente durante el apagón de 2003 y el huracán Sandy.

Para los roles y funciones que se replican más fácilmente, las empresas de servicios de electricidad están recurriendo a nuevos empleados y contratistas.

Los líderes de servicios de campo ya han comenzado a explorar formas de reemplazar la fuerza de trabajo con más antigüedad laboral; ahora, es más importante que nunca, que la tecnología ayude a construir un equipo de técnicos capaces de trabajar bajo demanda.

Con una automatización inteligente y una fuerza laboral fluida y altamente conectada, las organizaciones pueden:

  • Minimizar el impacto del conocimiento tribal con flujos de trabajo móviles paso a paso y bibliotecas de conocimiento bajo demanda.
  • Crear una fuerza de trabajo adaptable y de rápido movimiento que pueda conectar los puntos críticos y garantizar un servicio constante.
  • Optimizar cada tarea y técnico, asignando automáticamente el trabajo de rutina a los nuevos empleados y a la cuadrilla bajo demanda.

 
3. COVID-19 cambiará los hábitos de todos

Las empresas de servicios de electricidad ya están sintiendo el impacto económico del COVID-19.

Una semana después del inicio del cierre de las fronteras en Italia, el país experimentó una reducción del 18 al 21 por ciento en el pico de demanda y el uso. En los Estados Unidos, los servicios de electricidad locales ya están experimentando ligeros descensos, entre el 3 y el 5 por ciento, en la demanda del sistema.

Para las empresas de servicios de electricidad, esto significa dos cosas. Primero, es más importante que nunca optimizar los procesos y reducir los costos operativos. Cada visita adicional, cada hora que un técnico pasa conduciendo entre sitios o regresando al almacén por una pieza de repuesto, se magnifica.

En segundo lugar, esta pandemia finalmente terminará, y cuando ésto suceda, el momentum para la infraestructura de medición avanzada (AMI) irá en aumento. Los consumidores y las empresas de servicios de electricidad ya estaban presionando por una mayor eficiencia, visibilidad en tiempo real y confiabilidad. En un mundo posterior a COVID, esos avances ya no se verán como mejoras sino más como requisitos.

En este momento, nuestra red eléctrica es obsoleta. El setenta por ciento de las líneas de transmisión y los transformadores de energía de los Estados Unidos tienen más de 25 años y la planta de energía promedio tiene más de 30 años.

La sustitución de toda esta infraestructura requerirá una movilización masiva de personas y equipamiento, desde empleados hasta trabajadores a demanda.

¿A dónde vamos?

Nuestra relación con la energía eléctrica está cambiando. En nuestra vida diaria la usamos para alimentar todo, desde enrutadores inalámbricos hasta vehículos eléctricos. Nos ayuda a crear una línea ininterrumpida de comunicación con el mundo que nos rodea, un hecho que nunca se ha sentido más importante.

No está claro qué viene después, ya que la pandemia de COVID-19 continúa evolucionando, pero una cosa es segura: la necesidad de un servicio de campo más inteligente, más rápido y más eficiente nunca ha sido tan grande.